Category: poesia


El Nuevo Mundo

Sobre las luces de la ciudad

Se oscurece el mundo

Quieta, callada en la oscuridad

Lo observo todo.

En estas nuevas venas

Corre un rio de lodo

Lleno de cuerpos sin almas,

Rellenos de excremento.

En la cima yace

El títere de un puerco,

Hermoso y elegante

Sentado sobre un pueblo.

Un pueblo hecho de cenizas

Poblado de miseria y cobardía.

Donde solo ruedan cabezas

Y la justicia es una fantasía.

El sol ya no quiere salir

Y si sale no se mira,

Los ojos cuelgan sin sentir,

Sobre ramas sin vida.

Aquí no existen niños

Solo armas nucleares.

Aquí los vivos son espíritus

Y los muertos gobernantes.

Del excremento que comen.

Anabel Anguiano

Pagina en blanco

Qué más puede escribir esta pluma?

Si ya no está la sangre

Que corre en tus venas.

Solo el grito del silencio

Retumba en esta almohada de penas

Qué más puede escribir esta pluma?

Si ya no está el pulso

Que dicta las letras.

Solo el llanto en memorias navega

Y quieta se queda esta pluma

Esperando ver tu silueta

Con la esperanza colgando de un hilo

Que deja escapar un largo suspiro

Con los ojos bañados en tristeza.

Qué más puede escribir esta pluma?

Si te llevaste la inspiración

Con la que llenabas este corazón,

Que ha quedado encadenado en tu sombra,

Donde tus labios se callan

Y solo se escucha tu ausencia.

La pagina,

Blanca se ha quedado

Con la pluma en su regazo.

Anabel Anguiano.




En la oscuridad…

lo volvi a mirar en la oscuridad
Su rostro angelical de mármol
Volvio a engañarme,
Sin poder volver a la realidad
Me cubri de sus alas negras
Y vole con el al fondo del cielo.
Volvi a sentir su indescriptible ternura,
Y en sus brazos encontré el calor
Que al sol se le había olvidado brindarme.
Lo volvi a mirar en la oscuridad
Su sonrisa triste
Sus ojos puros
Hipnotizantes ojos negros.
Volvi a esconderme entre su plumaje
Y vole alto hasta el fondo cielo.
Su voz enmielada
Volvió a recitar esa poesía olvidada
Enterrada en las negras aguas de mi corazón.
Lo volvi a mirar en la oscuridad
Su sonrisa malévola
Volvió a derritir mis adentros.
Nuestras pieles volvieron hacer una
Y otra vez le vendi un pedazo de mi alma,
en la oscuridad…